El día del sida

Una de las epidemias más destructivas en la historia de la humanidad se le ha bautizado con el nombre de SIDA. Este acrónimo corresponde al denominado Síndrome Inmuno Deficiencia Adquirida, enfermedad aun sin cura incubado en el siglo XX y que aún persiste, a pesar de los avanzados descubrimientos terapéuticos, sigue causando estragos fatales en la salud de la población mundial y en pleno siglo actual. El Sida, es una enfermedad infecto contagiosa que a la fecha, ha matado a más de 25 millones de personas en todo el planeta y, según las estadísticas oficiales, ha matado también a casi 600 mil niños, únicamente en el año 2005.

 

El concepto del Día Mundial del Sida se originó en la Cumbre Mundial de Ministros de Salud sobre Programas de Prevención del Sida en 1988. Desde entonces, cada Primero de diciembre, los organismos de las Naciones Unidas, los gobiernos y todos los sectores de la sociedad civil se unen en todo el mundo para celebrar actividades en torno a temas específicos relacionados con el Sida.

“Hemos de poner fin al estigma y a la discriminación que aún impiden a mucha gente saber cómo prevenir el VIH y obtener tratamiento. Y necesitamos recursos —los suficientes para ofrecer servicios que produzcan un auténtico efecto en las comunidades y en los países. La necesidad de liderazgo y empoderamiento en la lucha contra el SIDA, y de cumplir los compromisos asumidos en la materia es más real y urgente que nunca” declaró el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, el pasado año.

 

La magnitud del sufrimiento que provoca esta pandemia de VIH/SIDA, más la ausencia de fechas para invertir el ritmo de su crecimiento se debe, en gran parte, a la inexistencia de una verdadera voluntad política de los gobiernos quienes ignoran o dejan pasar en prioridad los apetitos de las grandes transnacionales relacionadas a la farmacología, que solo invierten en investigación científica en aquellos proyectos que promueven una alta rentabilidad económica. Incluso, aquellos medicamentos que incorporan los avances científicos recientes, no son concebidos ni exportados a los continentes pobres como el continente Africano, que no tiene ni podrá tener un acceso equitativo a los tratamientos avanzados contra el VIH/SIDA

 

La crisis económica y financiera que golpea el desarrollo de muchos países pobres, golpea también a la lucha contra este flagelo universal, agravando la desigualdad que ya es bastante grave en el mundo. Da miedo pensar que esta crisis que vaticina 600 millones de personas que deberán perder su empleo y que otros 200 millones de personas deberán zozobrar en la mas absoluta pobreza, es hora que los gobiernos se pongan las pilas para respetar sus ceremoniosas promesas y se comprometan ha brindar el acceso universal al tratamiento del Sida y ha detener la progresión y la propagación de este azote pandémico.

SE PUEDE CELEBRAR EL « DIA DEL SIDA »?

 

Una de las epidemias más destructivas en la historia de la humanidad se le ha bautizado con el nombre de SIDA. Este acrónimo corresponde al denominado Síndrome Inmuno Deficiencia Adquirida, enfermedad aun sin cura incubado en el siglo XX y que aún persiste, a pesar de los avanzados descubrimientos terapéuticos, sigue causando estragos fatales en la salud de la población mundial y en pleno siglo actual. El Sida, es una enfermedad infecto contagiosa que a la fecha, ha matado a más de 25 millones de personas en todo el planeta y, según las estadísticas oficiales, ha matado también a casi 600 mil niños, únicamente en el año 2005.

 

El concepto del Día Mundial del Sida se originó en la Cumbre Mundial de Ministros de Salud sobre Programas de Prevención del Sida en 1988. Desde entonces, cada Primero de diciembre, los organismos de las Naciones Unidas, los gobiernos y todos los sectores de la sociedad civil se unen en todo el mundo para celebrar actividades en torno a temas específicos relacionados con el Sida.

“Hemos de poner fin al estigma y a la discriminación que aún impiden a mucha gente saber cómo prevenir el VIH y obtener tratamiento. Y necesitamos recursos —los suficientes para ofrecer servicios que produzcan un auténtico efecto en las comunidades y en los países. La necesidad de liderazgo y empoderamiento en la lucha contra el SIDA, y de cumplir los compromisos asumidos en la materia es más real y urgente que nunca” declaró el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, el pasado año.

 

La magnitud del sufrimiento que provoca esta pandemia de VIH/SIDA, más la ausencia de fechas para invertir el ritmo de su crecimiento se debe, en gran parte, a la inexistencia de una verdadera voluntad política de los gobiernos quienes ignoran o dejan pasar en prioridad los apetitos de las grandes transnacionales relacionadas a la farmacología, que solo invierten en investigación científica en aquellos proyectos que promueven una alta rentabilidad económica. Incluso, aquellos medicamentos que incorporan los avances científicos recientes, no son concebidos ni exportados a los continentes pobres como el continente Africano, que no tiene ni podrá tener un acceso equitativo a los tratamientos avanzados contra el VIH/SIDA

 

La crisis económica y financiera que golpea el desarrollo de muchos países pobres, golpea también a la lucha contra este flagelo universal, agravando la desigualdad que ya es bastante grave en el mundo. Da miedo pensar que esta crisis que vaticina 600 millones de personas que deberán perder su empleo y que otros 200 millones de personas deberán zozobrar en la mas absoluta pobreza, es hora que los gobiernos se pongan las pilas para respetar sus ceremoniosas promesas y se comprometan ha brindar el acceso universal al tratamiento del Sida y ha detener la progresión y la propagación de este azote pandémico.

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